Capitalimo español

Capitalismo español es el término con el que se designa por la historiografía la particular forma en que se conformó el capitalismo en España como sistema economico, en relación con las distintas conformaciones del sistema político y las distintas formaciones económico-sociales a lo largo de distintos momentos históricos y fases en que se divide la historia del capitalismo (capitalismo comercial, capitalismo industrial, etc.).
Las características del capitalismo entendido como modo de producción capitalista según una interpretación marxista rígidamente estricta o determinista no son susceptibles en principio de variar según el espacio en el que se implantan; aunque la forma más habitual en que los historiadores aplican el materialismo histórico es mucho más flexible, dando origen al concepto de formación social histórica, en que distintos modos de producción se combinan de forma correspondiente al estado de las fuerzas productivas y a muchas otras variables multicausales (dinámica social, política e ideológica), incluso al entorno geográfico y medioambiental (como propone la Escuela de los Annales).
Desde esa perspectiva, el capitalismo español sería la vía española al capitalismo, con características distintivas y comparables a las de otros modelos nacionales, de los que habitualmente se definen dos tipos: el capitalismo inglés, capitalismo británico o capitalismo anglosajón1 (denominado así por la asunción de la similitud entre el británico y elcapitalismo estadounidense o capitalismo americano),2 que es el modelo triunfante que produjo la revolución industrial y la extensión del capitalismo industrial por todo el mundo, basado en la iniciativa privada y el librecambismo defendidos por el liberalismo clásico; y el capitalismo continental, que es su réplica o modelo alternativo (especialmente el capitalismo francés y el capitalismo alemán -capitalismo renano-), que aunque en lo básico comparte los rasgos esenciales, mantiene una presencia mucho más significativa de la iniciativa del Estado (intervencionismo y proteccionismo) y de tradición mercantilista. Frente a esos ejemplos, la categorización del capitalismo español no ha alcanzado a definir una categoría comparable, aunque no obstante, se caracteriza por su mayor similitud al continental, y en ocasiones se ha definido como uno de los menos flexibles y más proteccionistas, hasta extremos autárquicos; aunque se distingue de otros modelos europeos por sus bajos niveles de protección social (estado de bienestar).

Capitalismo español en el siglo XXI
Las privatizaciones de las antiguas empresas públicas en los sectores bancarios (Argentaria), energético (ENDESA) y de telecomunicaciones (Telefónica) y la concentración financiera, de la que resultaron dos grandes entidades (Santander y BBVA) dio paso a una expansión exterior de las empresas españolas (las denominadas multinacionales españolas),4 5 sobre todo por Latinoamérica, a una escala que ha suscitado recelos que la califican de neocolonial.6
En el interior, el denominado monocultivo urbanístico, cultura del ladrillo o burbuja inmobiliaria, incentivada políticamente sobre todo desde los ayuntamientos, que veían en larecalificación del suelo una de sus principales fuentes de financiación (en muchos casos -el ejemplo más evidente fue Marbella- desviada ilícitamente) produjo unos años de extraordinario auge de la construcción, que se pueden remontar a los años 1980 (cuando se hablaba de la cultura del pelotazo) y que solo se habían frenado puntualmente con la crisis de 1993. Ese modelo de crecimiento llegó a situar a España en el puesto del mundo por PNB y a hacerla converger en renta per cápita con la media de la Unión Europea (superando a Italia en 2008). De un modo comparable al de otras economías periféricas de Europa (englobadas peyorativamente con el acrónimo PIGS), su mayor crecimiento se evidenció excesivamente dependiente de circunstancias volátiles, y comprometió su desarrollo futuro.
La crisis de 2008 supuso para el capitalismo español el estallido de la burbuja inmobiliaria. Las debilidades estructurales, expresadas en la baja productividad, supusieron una traslación inmediata de la crisis al empleo, alcanzándose cifras récord de paro. A diferencia de otros países, el sector financiero español se presentó como un activo, aunque el sector de las cajas de ahorro se vio forzado a una reestructuración basada en las fusiones. La escasez del crédito y la dificultad para que fluyera a consumidores y empresarios agravaron aún más la crisis económica, en medio de una fuerte contracción del consumo y una pérdida de confianza generalizada.
La crisis de la eurozona en 2010, ligada a la deuda soberana de los países periféricos, significó un gravísimo problema para las finanzas públicas, que se intentó encarar con un ajuste presupuestario sin precedentes. A pesar de las pruebas bancarias europeas (stress test), que pretendieron demostrar la fortaleza del sector bancario español;7 la crisis se profundizó de forma extraordinaria en los años siguientes, incluyendo el denominado rescate bancario.

No hay comentarios:

Publicar un comentario